Leni Riefenstahl, de la danza a la propaganda nazi

Marcos Martínez

Seguramente si te hablamos de Leni Riefenstahl no sepas que fue la gran impulsora de la propaganda nazi. Hoy presentamos al brazo derecho de Hitler, la actriz y directora que extendió por todo el mundo la grandeza alemana de la época a través del cine.

Leni Riefenstahl / Canal Historia

 

El siglo XX ha estado plagado de acontecimientos catastróficos y periodos bélicos que han conmocionado a la población internacional y han puesto de manifiesto, al mismo tiempo, la necesidad de poner en práctica una política pacifista basada en el diálogo y no en las armas.

A la mayoría de las personas les resulta inevitable pensar, cuando echan un vistazo a los últimos cien años,  en episodios de sangre, crímenes, errores cometidos por el ser humano contra sí mismo. La ideología nazi puede constituir, en este sentido, un claro ejemplo.

No obstante, la sociedad mundial tiende a valorar los hechos a partir de nociones superfluas sobre los mismos, lo que impide la formación de un juicio exhaustivo que permita dar una respuesta más completa al porqué de las cosas.

Es por esto por lo que Sin Filtro ha querido ir más allá y dar a conocer, un poco más, a uno de los personajes más relevantes y menos conocidos del horror nazi; uno que puede dar una explicación más exhaustiva sobre la difusión de la imagen del poderío alemán que Adolf Hitler perseguía alcanzar: Leni Riefenstahl.

Leni, nacida en Berlín en 1902, comenzó su carrera como bailarina clásica en la Escuela de Danza y Ballet Grimm Reiter. No obstante, una lesión de menisco durante uno de sus ensayos le obligó a retirarse temporalmente de la escena.

En una de sus visitas al doctor, el póster de una película situado en una de las paredes de la consulta captó la atención de Leni. En él se podía observar a un hombre trepando una montaña. Se trataba de un cartel publicitario del film La Montaña del Destino, en el que venía incluido el nombre de su director: el Dr. Arnold Fanck.

Así pues, en 1924, la antes bailarina contactó con Fanck, quien le otorgó papeles protagonistas en varias de sus películas y le enseñó cómo manejar los equipos de grabación. Una vez que se afianzó en el mundo de la actuación, con el que se labró una reputación con la que estuvo a muy poco de llegar a Hollywood, Leni decidió dar un paso más y dirigir su primera pieza: La Luz Azul (1932), que, después de ser premiada en el Festival de Venecia, le llevó a ser conocida en todo el mundo.

El mismo año, Leni escuchó a Adolf Hitler en uno de sus discursos y le ofreció su colaboración como propagandista. Asombrado por el talento que demostró Leni con La Luz Azul,  el líder del partido nacionalsocialista aceptó y ofreció a la directora filmar la concentración del Partido Nazi en el Campo Zeppelín de Núremberg (1933), lo que dio lugar a lo que, en la actualidad, se conoce como La Trilogía de Núremberg –compuesta por La Victoria de la Fe (1933), El Triunfo de la Voluntad (1934) y Día de Libertad: Nuestras Fuerzas Armadas (1935)-.

Adolf Hitler y Leni Riefenstahl/Encadenados
Adolf Hitler y Leni Riefenstahl/Encadenados

La eficacia de Leni a la hora de reflejar el poderío de Hitler, sus soldados y, en definitiva, el desarrollo alemán, la convirtió en una privilegiada en un momento en el que cineastas como Robert Wiene se expatriaban de Alemania. Ella tuvo a su alcance, en todo momento, todo tipo de recursos para llevar a cabo sus piezas audiovisuales, mientras que el resto de los cineastas de país sufrían fuertes restricciones económicas.

Su siguiente obra importante como directora fue Olympia (1938), un documental de más de cuatro horas de duración en el que filmó los Juegos Olímpicos de Berlín celebrados en 1936. Fue la primera vez que unos Juegos Olímpicos eran grabados y, a pesar de las críticas sobre el carácter propagandístico de esta pieza a favor del régimen nazi debido a su elevado contenido político, Leni elaboró un contenido audiovisual original, en el que utilizó técnicas innovadoras que hoy en día son muy usadas a la hora de elaborar videos, como son los detalles instantáneos del movimiento y el uso de la cámara lenta.

Olympia (1938) de Leni Riefenstahl
Olympia (1938) de Leni Riefenstahl

La popularidad de Riefenstahl, la calidad de su trabajo y el éxito de sus películas fueron unos de los puntos más fuertes de la propaganda alemana, ya que, además, en ese momento las salas de cine de todo el mundo siempre se llenaban de espectadores deseosos de entretenimiento.

El triunfo de la bailarina, actriz y famosa directora, se quebró con el final de la Segunda Guerra Mundial. El país al que, a través de varias películas, había dado a conocer en el ámbito internacional, fue derrotado.

En este momento, Riefenstahl fue detenida e interrogada por el ejército norteamericano. Sufrió la persecución del régimen francés, que le dejó en la miseria económica, y, además, su matrimonio fracasó debido a que su marido inició un romance con Henriette von Schirach en 1949.

El gobierno francés buscó enjuiciarla por su vínculo con los líderes del nazismo y le confiscó todos sus bienes. Incluso se le llegó a recluir en un manicomio durante tres meses con el objetivo de “desnazificarla” a través de la técnica del electroshock.

Riefenstahl negó, en todo momento, estar vinculada con el régimen nazi. Aseguraba, como muchos otros alemanes del momento, que no conocía el exterminio de judíos acaecido en su país durante la guerra. Por otro lado, aducía que sus trabajos eran el producto de un servicio profesional contratado y que ella se limitó a cumplir las directivas del poder.

Finalmente, en 1948, el “ojito derecho” de Hitler, la mujer que consolidó durante una década la iconografía del nacionalsocialismo, fue eximida de culpabilidad y declarada sólo como una simpatizante (y no participante) del partido nazi.

A partir de 1950, Riefenstahl inició una nueva etapa profesional como fotógrafa. A finales de los años sesenta, viajó a África, donde elaboró, a sus 60 años, una detallada colección fotográfica sobre un pueblo africano, “Los Nuba”, situado en el sur de Sudán.

“El libro de los Nuba”, una tribu en Africa, por Leni Riefenstahl

Con su colaborador Horst Kettner, Leni, en 1968, filmó varias tribus hasta el momento desconocidas para el mundo occidental. Estas grabaciones hicieron replantear de nuevo su ideología, pues un nazi difícilmente hubiera convivido con una tribu africana para filmarla.

Más tarde, la fotógrafa suprimió de sus imágenes la figura del ser humano y presentó, con 97 años, su última película: Impresiones Bajo el Agua (2000). Finalmente, Riefenstahl falleció tres años más tarde en  Starnberg (Alemania) a la edad de 101 años.

Más de cien años de vida dan para mucho, y la prueba de ello bien la podría constituir Leni, que, al margen de ideologías, logró destacar por su brillantez en el mundo del cine y la fotografía; una cuya evidencia reside en el hecho de que, todavía hoy, algunas de sus técnicas profesionales constituyen un ejemplo a seguir.

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