En España…las doce uvas ¿Y en el resto del mundo?

Ainhoa Kostich

El 31 de diciembre la tradición española consiste en comerse doce uvas como los doce meses que tiene el año y a las doce de la noche. Esto tiene un gran simbolismo para los más supersticiosos que auguran todo lo bueno para el próximo año. Cuando llegan las campanadas vamos más rápido de lo que nuestras mandíbulas pueden aguantar… ¡No te atragantes!

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Los más románticos se sitúan en Estados Unidos, el país donde el beso de medianoche es imprescindible. No se conoce con precisión el origen de esto pero hay explicaciones para todos los gustos. Los estadounidenses creen que no dar un beso justo después de las doce de la última noche del año asegura 365 días de soledad. El plato típico de Estados Unidos es- en especial en el sur- el pan de maíz. Por su color dorado, se cree que parece un poco al oro. Si además se quiere ir un poco más lejos, se le pueden añadir algunas semillas de maíz al pan, porque parecen pepitas de oro.

En Italia dejan de lado la pasta y se centran en la riqueza y el dinero. El 31 de diciembre a los italianos no les falta en la mesa un buen plato de lentejas y, según ellos, cuantas más se comen, más se gana.

Los ciudadanos noruegos toman el tradicional aguardiente y en el menú no faltan los platos a base de pescado y las gachas de arroz en las que se esconde una almendra que llenará de buenos augurios al comensal.

En Dinamarca su tradición es romper la vajilla. Los daneses despiden al año de esta forma tan peligrosa y a la vez desestresante. La tradición manda romper los platos tras la cena de Nochevieja, además de saltar desde lo alto de una silla a las doce en punto. Todo esto, según ellos, trae buena suerte y seguro que un nuevo mobiliario.

Una tradición que sigue perdurando es teñirse de rojo. La tradición asegura que llevando este color bajo la ropa no te faltará el amor ni la pasión durante el nuevo año que comienza.

En Filipinas no creen que comer uvas o lentejas sea algo que traiga buena suerte. En este país se asocian los topos con las monedas debido a su forma circular y por eso las calles filipinas se visten de lunares durante el 31 de diciembre. En Filipinas las frutas redondas se cree que atraen a la Buena suerte y el éxito para toda la familia. Esto significa que 8, 12 o 13 (dependiendo de la tradición) frutas deben estar sobre la mesa para dar la bienvenida a la fortuna.

En la ciudad escocesa de Edimburgo ofrecen una buena despedida de fin de año. Las calles se llenan con un espectáculo denominado “Hogmanay” con bailes contemporáneos y antiguos, así como gaiteros, fuegos artificiales, teatro callejero…todo un derroche de diversión. El whisky y el shortbread las pequeñas galletas de mantequilla- no faltan en este último día del año.

En el Reino Unido la puntualidad es algo innegable, por eso ellos tienen la costumbre del “first footing”, es decir ser el primero en visitar a los familiares o amigos después de que hayan dado las campanadas de las doce de la noche. La primera persona que llegue antes a la casa de la celebración será la portadora de la buena suerte durante el resto del año pero eso sí, debe ir acompañada de algún tipo de regalo- como dinero, pan o carbón-.

Algo imprescindible en la mesa de los ingleses es el Christmas pudding; un pudding hecho a base de ciruelas que se sirve acompañado de salsa de ron o brandy o custard cream (similar a la crema pastelera pero más ligera). También se sirven mince pies, una especie de tartaletas de manzana con manteca y frutas secas variadas.

Un día después de Año Nuevo, las calles de Ciudad del Cabo se visten de arcoiris para pasear su «Tweede Nuwe-Jaar». Literalmente, el nombre que recibe este carnaval tiene que ver con el momento en el que se celebra, puesto que significa «Segundo Año Nuevo».

Cientos de personas salen a disfrutar de la música, el colorido y las comparsas que transitan por las avenidas. Bailes, disfraces y comida típica.

En Japón también dan las campanadas, pero esta vez no son doce. La tradición –que recibe el nombre de «joya no kane»– obliga a que durante la transición de Nochevieja a Año Nuevo se toquen hasta 108 veces las campanas de los templos budistas nipones

Respecto a las costumbres gastronómicas, es muy típico comer «toshikoshi-soba» con la esperanza de que la fortuna de la familia se extienda tanto como este tipo de fideos largos.

 

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